Entre gritos y secretos (III)

Hoy, me siento aturdida, es que mis secretos no paran de gritarme…

gritan, gritan, gritan

Cállense yaaaa… tengo que sonreírle a mis amigos para que no se den cuenta de lo que me pasa internamente, sé que volví a cometer un error, pero lo puedo reparar. No es nada difícil de solucionar, sólo tengo que llegar a mi casa para poder solucionarlo.

gritan, susurran, gritan, susurran, gritan

Estoy nerviosa, sé que tengo que controlar porque pronto explotaré y me verán como anormal. Sé que soy diferente, no a todos le hablan sus secretos, pero he aprendido a vivir con ellos. Siempre están ahí recordándome cosas que no quiero, cosas que no necesito tener presente en cada momento. Pero hoy, hoy, no los soporto, están ahogándome, me asfixian. NO QUIERO QUE ME SIGAN ATORMENTADO…

gritan, susurran, gritan, susurran, gritan

gritan, gritan, gritan

Falta poco yo puedo con esto, yo puedo con cada reto que ponga la vida, mis secretos no van a impedirme reparar mis errores, luchar mis batallas.

Pero, entonces pasa, yo grito…

Y no me detengo, sigo gritando sin parar, saco todo lo que me he guardado de todos y todo, de mi vida, de mis sufrimientos y alegrías; grito hasta que me canso, revelo todo lo que ha estado martirizándome desde que tengo conciencia. Me dirán loca por esto o simplemente por todo lo que me he guardado, pero me cansé hoy finalmente me cansé de quedarme callada.

De nuevo no digo nada y me doy cuenta de que todo ocurrió en mi cabeza. Noto una cosa muy simple y otra vez quiero pensar que no soy la única que le pasa todo esto.

Yo escucho a mis secretos porque ellos son los únicos que verdaderamente me han acompañado siempre, ellos gritan en mis silencios.

FIN…

???

toxicidad en su máxima expresión

En este mundo los principales hipócritas son lo que no aceptan lo dañinos que son para ellos mismos; personas tan tóxicas que cuando en una conversación salen a relucir o simplemente pensar en ellas, producen una mezcla de odio y escalofríos peores que los que sentían los personajes en Harry Potter al hablar de Voldemort.

Esas personas que tienen tanta repugnancia por todo el mundo porque están inconformes con su lugar en la humanidad, y deciden desquitarse con los demás. Se sienten tan desagradados con la vida simplemente porque saben que ellos mismos son su mayor problema; pero prefieren autoconvencerse,-inútilmente a mi parecer- de que la solución es que los demás desaparezcan cuando ellos los perciban inservibles; realmente no se me ocurre otro ejemplo mejor que el de Thanos en los vengadores.

Lo peor de todo es que estas personas tan despreciables se disfrazan como los corderitos delante de su entorno, realmente la hipocresía que los consume diariamente los vuelve unos verdaderos sociopatas. Pero, increíblemente siempre logran su objetivo de mortificar a todos los demás restantes que nos vemos obligados a compartir aire y existencia con ellos.

De verdad quisiera tener un consejo para poder desaparecer totalmente a estas personas de nuestras vidas,-o mejor aún desaparecerlas de la faz de la Tierra-, pero ni la Inquisición tendría unos castigos merecedores para su comportamiento.

Ahora, dejando un poco el odio hacia este tipo de especímenes, el gran problema con ellos es que al mortificarnos, desesperarnos, enloquecernos y más, por culpa de felatios de la imbecilidad, los terminamos complaciendo, les damos fuerza, les damos dominio sobre nuestro ser, y aunque suene muy simplista creo que lo mejor sinceramente es ignorarlos, despedirlos de nuestra cotidianidad; y en casos terribles donde los encuentros van a seguir siendo inminentes, sólo no te cargues de las emociones que te trasmiten, bloquea tu mente y no los dejes entrar.

Una vez, me dijeron que los demonios horribles que vemos en las películas de terror si existían lo que pasa es que no se mueven entre las personas como vemos allí, sino que con este tipo de personas tóxicas que sólo nos hacen sentir cosas muy negativas, van desgastando nuestra vitalidad, y eso se parece mucho a una posesión según yo.

Roguemos porque la humanidad evolucione y este tipo de personas desaparezcan.

Comenzar el día

Me despierto y veo el techo de mi cuarto, a veces mi ventana.

Cierro de nuevo los ojos y pienso en todo lo que tengo que hacer, en la organización que había preparado para mi día.

Pero no me puedo levantar, quiero quedarme todo el día acostada, abrazando mi almohada o enrollada entre las sábanas de mi cama.

Me cuesta comenzar el día, la flojera me llama y me pide que descanse y me tome la mañana para dejar que el tiempo pase a pesar de todo lo que debería hacer.

Doy vueltas en mi cama y reviso mi teléfono, veo la hora, me dio cuenta de lo rápido que ha pasado el tiempo, que ya es hora de que comience mi día. Pero decido dormir, o por lo menos dejar mis ojos cerrados hasta que encuentre la fuerza par luchar contra la flojera que tengo ahora.

Abro los ojos, me levanto y veo la hora en mi celular, ya no puedo alargarlo más. Es hora de comenzar mi día.

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Me despierto y veo el techo de mi cuarto, a veces mi ventana.

Cierro de nuevo los ojos y pienso en todo lo que tengo que hace, en la organización que había preparado para mi día.

Pero no me puedo levantar, quiero quedarme todo el día acostada, abrazando mi almohada o enrollada entre las sábanas de mi cama.

Entonces me levanto de la cama, busco todo lo que necesito y me pongo a trabajar en mi cuarto. Sí, verifico que tengo todo y voy a la cocina me preparo un café bien cargado.

Me siento en mi cama donde decido que no voy a levantarme de la cama en todo el día, pero para poder terminar todos los pendientes que tengo; la determinación me llama para hoy dar todo de mí para ser más proactiva.

Pongo la laptop sobre mis piernas y reviso mi teléfono, veo la hora, me doy cuenta que es muy temprano, que si me organizo bien podré terminar y hasta adelantar todos mis quehaceres. Pero decido que es preferible que vaya poco a poco, para lograr que todo me quede lo mejor posible, aprovechando la energía que tengo en este momento.

Cierro los ojos por un segundo, dejo caer mi cabeza hacia atrás para apoyarla en la almohada, tomó un sorbo de mi café en mi taza favorita, aunque podría alargarlo un poco más. Es hora de comenzar mi día.

Momentos de Perturbación

Sabes, tengo tanto por decir, de verdad quiero cambiar esto, estoy harta de esta acción repetitiva, no esto no tiene sentido, es que quiero decir tanto, tanto, TANTO, pero las palabras se acumulan, se conglomeran, me ahogo o me asfixio, realmente no lo sé… el punto es que quiero decir mi opinión, la opinión de quienes no son escuchados, quiero soltar todo esta palabrería dentro de mi cabeza, tratando de formar ideas sensatas, con sentido, con una correcta ilación de como escribir, y llega ese momento, – como lo odio- donde pienso tanto en el cómo, y me distraigo, me llaman, me paro, me necesitan, cuál era la idea de inicio, bueno en otro momento volverá, ya va espera… ya lo tengo, lo haré así, no era mi pensamiento original pero funciona…

PERO me golpea de nuevo la rutina, la vida, estudiar, el dinero, comer, dormir, ver televisión, desconectar, vivir, leer, mis amigos, las fiestas, los exámenes, mi familia, ir al baño, madrugar, manejar, más mucho más…

Observo en la calle, escucho a las personas, me lleno de ideas y palabras no dichas, pensamientos que capturan momentos para luego desarrollar, es avasallante rebosar de ideas para poder expresar mi percepción del mundo, oh no, otra vez no, voy a llegar tarde, el autobus se va de la parada, por qué no me desperté más temprano, ya va mi celular lo traje, si ahí está, que era lo que pensaba, ya, lo recordé, voy a llegar a mi casa y voy a escribir sobre ello, déjame anotarlo, espera un segundo voy a preguntarle a este chamo la duda que tenía en la tarea de ayer…

Otra semana pasa y ahora quiero escribir pero no se me ocurre con que comenzar, dónde está la inspiración de hace una semana, es que me quiero calmar porque escribir me calma, me encanta hablar de lo que pienso de mi manera de ver el mundo porque siento que eso es lo que nos falta a todos, hay que expresarnos más, sí ya tengo la idea voy a crearla, a estructurarla, a escribir, a pensar, y demostrar como me desahogo de tanta rutina, te lo juro que pensé en anotarlo y siempre me lo repito, y sigo sin hacerme caso por eso cuando quiero escribir se me van las ideas, -muy mal-, pero ya va es que cómo hago que esto suene mejor, porqué repito tanto esta palabra, que fijación tengo con redundar tanto, es que ya no sé ni porqué empecé a escribir esto….

Me bloqueo, me inspiro, hablo, creo la idea, desecho la idea, la retomo, estoy harta de mi rutina, cómo la rompo, ya sé la reestructuro, cada día es diferente pero igual y llegó a la misma conclusión…

Que desordenada es mi cabeza…

Problemas y soluciones

En el mundo hay muchísimo problemas, en general, todos tenemos muchísimo problemas de todo tipo, grandes, pequeños, laborales, estudiantiles, alimenticios, familiares, personales, entre otros. Pero, para esa cantidad infinita de problemas, en los que nos ahogamos día a día, -con el pensamiento constante de que son muchos para una sola persona- existen muchos soluciones que no vemos porque siempre nos dejamos llevar por la idea que tenemos que enfrentarlos solos porque es “algo nuestro” o es un “nuestro asunto” resolverlo, en vez de pedir ayuda a nuestros conocidos o ir como dicen “hablarlo con un desconocido” para que nos den otra perspectiva de la situación y muchas veces para ayudar a visualizar la solución.

Cuántas veces al día nos centramos en los problemos que nos rodean, cuántas veces al día dices la palabra “problema” o cuántas veces al día hablas de tus problemas detallándolos al punto de olvidarte que lo que estás buscancando es una solución. Ahora piensa cuántas veces al día piensas en cómo solucionar los problemas, cuántas veces al día piensas en que sí podrás llegar a solucionarlos, o cuántas veces al día hablas de cómo llegaste a solucionar alguno de ellos.

Una duda que siempre permanecerá en mi cabeza es porqué para todos los humanos, o mejor dicho porqué la mente humana se centra con mayor facilidad en los problemas, en vez de centrarse en la resolución de los mismos.

Yo no sé si mis convicciones, mi entorno o mi crianza, me han llevado a entender que hay que buscar las soluciones, no hay que frenarnos en la tarea de pensar que para todo en la vida hay solución. No saben lo que implica o hasta donde puede llegar una persona cuando solo se mentaliza en los problemas y decide rendirse ante la vida. Lo más importante, que quiero resaltar con este texto es que sí hay muchos problemas, pero también hay muchas soluciones pero jamás, JAMÁS…

Jamás rendirse es una opción…

Entre gritos y secretos (II)

EHay días en que mis secretos se despiertan tranquilos, que simplemente no aparecen, -o me acompañan recordando personas que extraño- siento que esos días no desean que yo grite, pero es esa pequeña tortura que me recuerdan quienes ya no están a mi lado. Esos días siento calma, aunque es un poco falsa. Siento ausencias, pero cargadas de buenos momentos, por eso mis secretos no son malos, son peculiares. Son una mezcla de muchas cosas, que me sobrecargan pero también me dan fuerza, me susurran y me gritan, pero me acompañan siempre.

Precisamente, estos días de tranquilidad donde mis secretos no me atormentan, cuando más grito –pero la razón porque lo hago es diferente, es porque yo quiero-. Mezclo mis gritos con sonrisas y risas, mientras en mis ojos oculto los recuerdos –felices, tristes, molestos- que me susurran mis secretos. Muchos pensarán que estoy loca, que debería ir al médico o hasta estar internada; yo sinceramente pienso que sólo soy diferente –aunque no quisiera ser la única a la que esto le pasa-, porque aunque a veces mis secretos me provocan esa ansiedad de gritar, no le hago daño a nadie.

Los secretos que todos tenemos -o tal vez son sólo los míos-, me gusta pensar que nos conocen muy bien aunque me juzguen, que no hacen daño aunque me desesperen y descontrolen, que nos recuerdan nuestros logros y habilidades aunque me recuerden mucho más mis errores y defectos.

No es locura lo que tengo por escuchar a mis secretos.

No es ayuda lo que quiero cuando necesito gritar.

Sé que algunos les llaman voces pero para mí, son secretos, mis secretos.

Yo convivo con ellos, ellos viven conmigo, no recuerdo desde cuándo, pero como me piden que grite, también me dejan sonreír.

Entre gritos y secretos (I)

Cada día, necesito gritar para dejar atrás todos estos secretos que me carcomen por dentro. Es algo difícil de explicar cuando mis secretos comienzan a hablarme, primero son dulces mostrándome aquello que oculto; luego se vuelven un poco más insistentes….

Al final, se transforman en desesperadas voces que sólo me piden gritar

Muchos pensarán que estos secretos me piden sólo que deje de ocultarlos,- que deje ir frente al mundo aquello que oculto desde que mi conciencia me permite recordar-, pero no es eso… estos secretos, mis secretos, me piden que yo grite, lloré y me deje consumir por la ansiedad que me embarga….

Otros pensarán que clase de locura me embarga para que cada cierto tiempo aparezcan mis secretos. Se los digo, simplemente vivo, veo a los otros vivir y aparecen más, más secretos, que se acumulan en mi cabeza. No es locura, creo, pero si puedo decir que ya me acostumbré a ellos, lo que realmente me preocupa es cuando ya no pueda ocultarlos, o sean demasiados secretos -demasiadas voces, como dicen alguno-, y no pueda frenar la ansiedad que me consume, cuando se vuelven muy insistentes, y yo decida finalmente…

GRITAR…

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